"Nunca hubo un monumento de cultura que no fuera un monumento de barbarie. Y así como la cultura no está exenta de barbarie, no lo está, tampoco, el proceso de transmisión de la cultura. Por eso, en la medida de lo posible, el proceso histórico se desvía de ella. Considera la tarea de comprenderla como un cepillar de la historia a contrapelo" WALTER BENJAMIN

viernes, 1 de agosto de 2008

Problemas de fondo(s)




Los niños aprenden jugando. Por experiencias personales o de observación del otro, cuando un chico comienza a manejar los juegos de estrategias suele hacerlo a todo o nada en las primeras instancias, para quedarse sin recursos sobre el final de la partida y, con ello, la derrota indefectible. Con el tiempo, el ajetreo le va cediendo paso a la administración de los recursos y el aprendizaje mediante el juego comienza a completarse. El niño así comprende la importancia de planificar su partida.
Si la Ciudad de Buenos Aires fuera uno de estos juegos de mesa, su Jefe de Gobierno estaría todavía en la etapa iniciática del proceso de aprendizaje. Hoy por hoy, las grandes letras H están acorralando a los porteños en todas direcciones, pero muy lejos de hacer feliz a quienes lo votaron, la administración de Mauricio Macri peca de ingenuo al querer realizar todos los bacheos, todas las remodelaciones de vereda y todos los proyectos de urbanismos al mismo tiempo. Más bien, en una ciudad que todavía no resolvió sus graves problemas de tránsito, cortar dos carriles de una avenida en hora pico parece más una contribución al caos que una instancia de solución. Lo raro es que este tipo de planificación es uno de los puntos básicos de un gobierno, y producir este tipo de problemas en la circulación metropolitana, para después querer instaurar programas de tránsito de dudosa efectividad, genera más desacuerdos que apoyos.
Otro hecho polémico fue el incremento del 150 % en los peajes de las autopistas porteñas, con el objetivo de desmotivar a los autos particulares en el ingreso a la Ciudad y así contrarrestar el colapso de transito en hora pico. Si bien este decreto N° 876 suena a tapar el sol con un dedo, no parece cumplir con los objetivos planteados y se erige en el horizonte un aumento más que pasará a engrosar las arcas del Estado comunal.
Otra de las tan las publicitadas campañas tiene que ver con la marketinera “Basura Cero”. La idea de la ley fue muy bien recepcionada por todos los habitantes de Buenos Aires, pero este proyecto se fue diluyendo en sus propios despropósitos. El sistema de reciclado y recolección diferenciada de basura ni siquiera ha tenido una prueba piloto en el propio seno del Estado. Los plazos establecidos para el 2011, con una Buenos Aires discriminando entre basura seca y basura mojada, suena a utopía en estos días. Si a esto se le suma la decisión del organismo de la Ciudad de retirar containers de las calles (por cuestiones estéticas) y discontinuar la recolección especial de residuos hogareños (escombros o amoblamientos viejos), se puede concluir que el resultado del partido que dicen los afiches de la calle “Buenos Aires 1, Basura 0” no es correcto; sino que se está perdiendo por goleada.
De a poco se empieza a observar en la Ciudad un paulatino retroceso del Estado en sectores claves. Aparte de la falta de insumos en los hospitales y de recursos en las escuelas que dependen de este Gobierno; la contensión social de la administración de Macri comienza a mostrar falencias en una rama donde Buenos Aires simpre fue de avanzada. Servicios de ayuda como el 108 (denuncias de personas en situación de calle, para darles albergue) donde comunicarse luego de las 20 horas es una odisea imposible. También el retiro de la ayuda económica a Centros Culturales, principales contenedores de los niños de bajos recursos; hacen notar que para el Gobierno de la Ciudad esto se configura como un gasto y no como una inversión a futuro.
Hacer Buenos Aires va más allá de una obra, baldosas nuevas o un bache tapado con asfalto. El debate que hoy se abre tiene que ver con la construcción de una Ciudad con vistas a este nuevo siglo que se aproxima. Hoy, el gobierno electo tiene una visión de manejo cuasi empresarial. Pero no se puede gobernar una ciudad como se maneja una empresa porque las distintas variables tarde o temprano van a hacer colición. Lo social es fundamental en el contexto de una megalópolis como Buenos Aires, invertir en contención, eduacación y salud es el mejor plan a futuro que se pueda ejecutar. De esa manera se puede hacer una administración de recursos eficiente. Ojalá que los problemas de planificación de hoy correspondan solo a la falta de experiencia. Ojalá que el Buenos Aires del futuro obedezca a las necesidades de todos.

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